MELIPRAMIN®

Ucrania

El medicamento se utiliza para el tratamiento de la depresión de cualquier tipo (con o sin ansiedad), trastornos de pánico, así como ayuda temporal en el enuresis nocturna (incontinencia urinaria nocturna) en niños a partir de los 6 años.

Nombre comercial MELIPRAMIN®
Forma farmacéutica comprimidos, recubiertos con película
Principio activo / Dosis
imipramina · 25 mg
Tipo de receta con receta
Código ATC
Número de registro UA/0320/02/01
MELIPRAMIN® comprimidos, recubiertos con película

Preguntas frecuentes

¿Cómo se debe tomar correctamente Melipramin®?

La dosis debe ser prescrita por un médico según el estado del paciente. Por lo general, el efecto terapéutico se manifiesta tras 2–4 semanas. No se debe interrumpir la dosis de forma brusca; debe reducirse gradualmente para evitar síntomas de abstinencia. En el caso de niños en tratamiento por enuresis, se recomienda tomar la dosis diaria en una sola toma después de la comida antes de dormir.

¿Quiénes no deben tomar este medicamento?

Las contraindicaciones incluyen la hipersensibilidad a los componentes, el uso de inhibidores de la MAO, un infarto de miocardio reciente, trastornos de la conducción cardíaca, arritmia, episodios maníacos, insuficiencia hepática o renal grave, retención urinaria, glaucoma, porfiria y menores de 6 años. Asimismo, el medicamento está contraindicado en mujeres embarazadas y en periodo de lactancia.

¿Cuáles pueden ser los efectos secundarios de Melipramin®?

Los efectos más frecuentes son el aumento de peso, estreñimiento, sequedad de boca, sudoración, temblores, cefalea, mareos, alteraciones visuales (visión borrosa) y sofocos. También pueden producirse palpitaciones, taquicardia, somnolencia, trastornos del sueño, ansiedad y cambios en el apetito. En algunos casos, pueden ocurrir reacciones graves como convulsiones o alteraciones del ritmo cardíaco.

¿Se puede combinar el medicamento con otros fármacos o alcohol?

Está prohibido el consumo de alcohol durante el tratamiento. Melipramin® puede interactuar con una gran variedad de medicamentos (antibióticos, antipsicóticos, antidiabéticos, hormonas tiroideas, etc.), lo que podría alterar su acción o potenciar los efectos secundarios. Es necesario informar al médico sobre todos los medicamentos que esté tomando.

¿Afecta el medicamento a la capacidad de conducir vehículos?

Sí, el medicamento puede causar visión borrosa, somnolencia y otros cambios en el estado del sistema nervioso; por lo tanto, al inicio del tratamiento, no se recomienda conducir vehículos ni realizar tareas que requieran una alta concentración.

Prospecto

INSTRUCCIONES PARA USO MÉDICO DEL MEDICAMENTO MELIPRAMIN® (Melipramin®)

Composición:

Principio activo: imipramina;

1 tableta recubierta con película contiene 25 mg de clorhidrato de imipramina;

Sustancias auxiliares: estearato de magnesio, crospovidona, talco, povidona, monohidrato de lactosa, hipromelosa, óxidos de hierro (E 172), dimeticona.

Forma farmacéutica. Tabletas recubiertas con película.

Principales propiedades físico-químicas: tabletas redondas, biconvexas, de color rojo-marrón, recubiertas con película, con superficie mate, libres de contaminaciones mecánicas y manchas, inodoras o casi inodoras. Se permite la presencia de pequeñas irregularidades en la superficie de las tabletas recubiertas con película.

Grupo farmacoterapéutico. Psicoanalépticos. Antidepresivos. Inhibidores no selectivos de la recaptación de monoaminas. Código ATC N06A A02.

Propiedades farmacológicas.

Farmacodinamia.

El mecanismo de acción terapéutica de la imipramina no está completamente esclarecido. La imipramina, un derivado del dibenzoazepino, es un antidepresivo tricíclico. Inhibe la recaptación de noradrenalina y serotonina en las sinapsis de las neuronas que las liberan tras la estimulación, facilitando así la transmisión noradrenérgica y serotoninérgica. La imipramina también ejerce un efecto inhibitorio sobre los receptores muscarínicos y los receptores H1 de histamina, produciendo un efecto anticolinérgico y un efecto sedante moderado. La acción antidepresiva del medicamento se manifiesta gradualmente: el efecto terapéutico óptimo se alcanza generalmente tras 2-4 semanas (a veces 6-8 semanas) de tratamiento.

Farmacocinética.

Tras la administración oral, se absorbe bien en el tracto gastrointestinal. La ingestión de alimentos no afecta a la absorción del medicamento.

El fármaco sufre un intenso metabolismo de primer paso en el hígado: su principal metabolito farmacológicamente activo, la desipramina (N-desmetil-imipramina), se forma mediante demetilación. Las concentraciones plasmáticas de imipramina y desipramina son muy variables. Tras 10 días de tratamiento con imipramina a una dosis de 50 mg tres veces al día, la concentración en equilibrio de imipramina en plasma osciló entre 33 y 85 ng/ml, y la concentración de desipramina entre 43 y 109 ng/ml. Debido al metabolismo reducido, la concentración del fármaco en plasma suele ser más alta en pacientes de edad avanzada que en los jóvenes.

El volumen aparente de distribución de la imipramina es de 10–20 l/kg.

Ambos compuestos activos se unen en gran medida a las proteínas plasmáticas (imipramina: 60–96 %; desipramina: 73–92 %).

La imipramina se elimina por orina (aproximadamente el 80 %) y por heces (aproximadamente el 20 %), principalmente en forma de metabolitos inactivos. La excreción urinaria y fecal de imipramina sin cambios y de su metabolito activo, la desipramina, representa entre el 5 y el 6 % de la dosis administrada. Tras una dosis única, el período de semivida de eliminación de la imipramina es de aproximadamente 19 horas, con un rango entre 9 y 28 horas, y puede aumentar considerablemente en personas de edad avanzada y en caso de sobredosis.

La imipramina atraviesa la barrera placentaria y pasa a la leche materna.

Características clínicas.

Indicaciones.

  • Depresión de cualquier tipo (con o sin ansiedad): depresión mayor, fase depresiva de los trastornos bipolares, depresión atípica, estados depresivos y distimia.
  • Trastornos de pánico.
  • Enuresis nocturna (en niños a partir de 6 años; como terapia auxiliar temporal, siempre que se haya excluido una causa orgánica del trastorno).

Contraindicaciones.

  • Hipersensibilidad al principio activo, a cualquier excipiente o a otros antidepresivos tricíclicos del grupo de las dibenzazepinas, o a cualquiera de los excipientes (ver sección «Composición»).
  • Tratamiento con inhibidores de la monoaminooxidasa (MAO) (incluyendo moclobemida) (ver sección «Interacción con otros medicamentos y otras formas de interacción***»***).
  • Infarto de miocardio reciente. Alteraciones de la conducción cardíaca. Arritmia cardíaca.
  • Episodio maníaco.
  • Insuficiencia hepática o renal grave.
  • Retención urinaria.
  • Glaucoma de ángulo estrecho.
  • Porfiria.
  • Edad inferior a 6 años.

Interacción con otros medicamentos y otras formas de interacción.

Inhibidores de la MAO. Debe evitarse la combinación de este medicamento con inhibidores de la monoaminooxidasa (MAO), ya que debido a su acción sinérgica, los efectos noradrenérgicos centrales y periféricos que provocan pueden intensificarse hasta niveles tóxicos (crisis hipertensiva, hiperpirexia, mioclonías, agitación, convulsiones, delirio, coma). Por razones de seguridad, no debe iniciarse el tratamiento con imipramina antes de transcurridas 3 semanas desde la interrupción del tratamiento con inhibidores de la MAO (excepción: moclobemida, un inhibidor de MAO de acción reversible, tras cuya suspensión es suficiente un intervalo de 24 horas). Debe respetarse un intervalo de tres semanas tras cambiar del tratamiento con imipramina a inhibidores de la MAO. El inicio de un nuevo tratamiento, ya sea con un inhibidor de MAO o con MELIPRAMIN®*, debe comenzar con dosis bajas que deben aumentarse progresivamente, vigilando cuidadosamente los efectos clínicos.

Inhibidores de las enzimas hepáticas. La administración conjunta de inhibidores del citocromo P450-2D6 con imipramina puede provocar una disminución del metabolismo de este último y, por tanto, un aumento de su concentración en plasma sanguíneo. Entre los inhibidores de esta categoría se incluyen también medicamentos que no son metabolizados por CYP2D6 (por ejemplo, cimetidina, metilfenidato), así como aquellos que son sustratos de esta enzima (por ejemplo, otros antidepresivos, fenotiazinas, antiarrítmicos de clase 1C (propafenona, flecaína)). Aunque con distinta intensidad, todos los antidepresivos ISRS son inhibidores de CYP2D6. Por tanto, debe tenerse precaución al combinar imipramina con estos fármacos, así como al cambiar del tratamiento con un ISRS a imipramina (y viceversa), especialmente si se utiliza fluoxetina (debido a su largo periodo de semivida). Los antidepresivos tricíclicos pueden aumentar la concentración plasmática de fármacos antipsicóticos (por competencia a nivel de las enzimas hepáticas).

Anticonceptivos orales, estrógenos. En mujeres que toman anticonceptivos orales o preparados de estrógenos conjuntamente con antidepresivos tricíclicos, se ha observado una disminución del efecto antidepresivo y el desarrollo de efectos tóxicos de los antidepresivos. Por tanto, la administración concomitante de estos medicamentos requiere precaución, y en caso de aparición de efectos tóxicos, debe reducirse la dosis de uno u otro fármaco.

Inductores de las enzimas hepáticas (alcohol, nicotina, meprobamato, barbitúricos, medicamentos antiepilépticos, etc.) aumentan el metabolismo de la imipramina, reduciendo su nivel en plasma sanguíneo y su efecto antidepresivo.

Fármacos anticolinérgicos (por ejemplo, fenotiazinas, fármacos antiparkinsonianos, antihistamínicos, atropina, biperideno), que se administran en combinación con imipramina, potencian sus efectos antimuscarínicos y sus efectos adversos (por ejemplo, obstrucción intestinal paralítica). Por tanto, la combinación con estos fármacos requiere una vigilancia cuidadosa del paciente y una selección cuidadosa de la dosis.

Depresores del sistema nervioso central. La administración de imipramina en combinación con depresores del sistema nervioso central (por ejemplo, opioides, benzodiazepinas, barbitúricos, anestésicos generales) y alcohol potencia notablemente la acción y los efectos adversos de estos fármacos.

Antipsicóticos pueden aumentar el nivel de antidepresivos tricíclicos en plasma sanguíneo y, por tanto, potenciar su acción y efectos adversos. Puede ser necesario reducir la dosis. La administración conjunta con tiotixeno puede provocar arritmia grave.

Preparados de hormonas tiroideas pueden potenciar el efecto antidepresivo de la imipramina, así como sus efectos adversos cardiovasculares; por tanto, la administración combinada de estos medicamentos requiere especial precaución.

Bloqueadores de las neuronas adrenérgicas. La imipramina puede debilitar los efectos antihipertensivos de los bloqueadores de las neuronas adrenérgicas (guanetidina, betanidina, reserpina, clonidina, metildopa). Por tanto, a los pacientes que requieran tratamiento concomitante para la hipertensión arterial se les deben prescribir antihipertensivos de otros tipos (diuréticos, vasodilatadores o β-bloqueadores).

Simpatomiméticos. La imipramina potencia los efectos cardiovasculares de los simpaticomiméticos (principalmente adrenalina, noradrenalina, isoproterenol, efedrina, fenilefrina).

Fenitoína. La imipramina disminuye el efecto anticonvulsivante de la fenitoína.

Quinidina. Para evitar el desarrollo de alteraciones de la conducción y arritmias, no deben administrarse conjuntamente antidepresivos tricíclicos con antiarrítmicos del tipo de la quinidina.

Anticoagulantes orales. Los antidepresivos tricíclicos inhiben el metabolismo de los anticoagulantes orales, aumentando así su periodo de semivida. Esto incrementa el riesgo de hemorragias; por tanto, en caso de administración concomitante, se recomienda especial precaución y control del tiempo de protrombina.

Fármacos antidiabéticos. Durante el tratamiento con imipramina puede variar el nivel de glucosa en sangre; por tanto, se recomienda controlar este parámetro al inicio y al final del tratamiento, así como al modificar la dosis.

Alprazolam y disulfiram. Puede ser necesario reducir la dosis de imipramina si se administra simultáneamente con alprazolam o disulfiram.

Bloqueadores beta. La concentración de imipramina en sangre puede aumentar bajo la influencia de fármacos como labetalol y propranolol. El significado clínico de estas interacciones no está bien definido.

Diuréticos. La administración concomitante de antidepresivos tricíclicos y diuréticos puede aumentar el riesgo de hipotensión postural.

Estimulantes de los receptores alfa2-adrenérgicos. Debe evitarse la administración simultánea de apraclonidina o brimonidina.

Fármacos antivirales. Fármacos como el ritonavir pueden aumentar la concentración de antidepresivos en plasma sanguíneo.

Bloqueadores de los canales de calcio. El nivel de imipramina en sangre puede aumentar bajo la influencia de bloqueadores de los canales de calcio como diltiazem y verapamilo.

Nitratos. La disminución de la secreción salival puede reducir la eficacia de los fármacos nitrados administrados por vía sublingual.

Fármacos dopaminérgicos: la toxicidad para el sistema nervioso central puede aumentar al administrar conjuntamente antidepresivos tricíclicos con fármacos dopaminérgicos como selegilina y entacapona.

Fármacos anorexígenos de acción central. No se recomienda la administración concomitante debido al mayor riesgo de toxicidad para el sistema nervioso central.

Fármacos antineoplásicos. Debe evitarse la administración concomitante con altretamina debido al riesgo de hipotensión postural grave.

Los antidepresivos tricíclicos también pueden interactuar con las siguientes clases de medicamentos: Analgésicos. Posible aumento del riesgo de efectos adversos (nefopamo), convulsiones (tramadol), sedación (analgésicos opioides) o arritmia ventricular.

Antiarrítmicos. Mayor riesgo de arritmias ventriculares si se administran conjuntamente con fármacos que prolongan el intervalo QT.

Relajantes musculares. Potenciación del efecto relajante muscular del baclofeno.

MELIPRAMIN®* debe administrarse con precaución cuando se utilice conjuntamente con otros medicamentos:

Buprenorfina. Aumenta el riesgo de desarrollar síndrome serotoninérgico, un estado potencialmente peligroso para la vida (ver sección «Precauciones especiales de uso»).

Características de la aplicación.

Suicidio/pensamientos suicidas o empeoramiento de los indicadores clínicos

La depresión se asocia con un mayor riesgo de pensamientos suicidas, autolesiones y suicidio (fenómenos relacionados con el suicidio). Este riesgo persiste hasta que se logre una remisión significativa. Dado que la mejoría del estado puede no observarse durante las primeras semanas de tratamiento, los pacientes deben permanecer bajo estrecha vigilancia hasta que aparezca mejoría. La experiencia clínica indica que el riesgo de suicidio aumenta en las primeras etapas de recuperación.

Otros trastornos psiquiátricos para los que se prescribe Melipramin® también pueden estar asociados con un mayor riesgo de fenómenos suicidas. Además, estos trastornos pueden acompañar al trastorno depresivo mayor. Por lo tanto, al tratar a pacientes con otros trastornos psiquiátricos, deben adoptarse las mismas medidas de seguridad que en el tratamiento de pacientes con trastornos depresivos mayores.

Se sabe que los pacientes con antecedentes de fenómenos relacionados con el suicidio, o aquellos que al inicio del tratamiento presentaban un nivel significativo de ideación suicida, son más propensos a tener pensamientos suicidas o intentos de suicidio, y deben estar bajo estrecha vigilancia durante el tratamiento. Un metaanálisis de estudios clínicos controlados con placebo de antidepresivos en adultos con trastornos psiquiátricos mostró un mayor riesgo de comportamiento suicida con el uso de antidepresivos en comparación con placebo en pacientes menores de 25 años.

Durante todo el curso del tratamiento, especialmente en las primeras etapas y tras cambios en la dosificación, se debe realizar una estrecha vigilancia de los pacientes, en particular de aquellos que pertenecen a grupos de alto riesgo. A los pacientes y a las personas que los cuidan se les debe advertir sobre la necesidad de vigilar cualquier empeoramiento del estado clínico, signos de comportamiento suicida o ideación suicida, así como cambios inusuales en el comportamiento, y de buscar ayuda médica de inmediato si aparecen tales síntomas.

El efecto terapéutico no puede lograrse antes de 2-4 semanas tras el inicio del tratamiento. Esta aparición tardía del efecto terapéutico, característica también de otros antidepresivos, implica que las motivaciones suicidas del paciente no desaparecen inmediatamente, por lo que requiere una estrecha supervisión médica hasta lograr una mejoría significativa.

La dosis de mantenimiento debe tomarse al menos durante 6 meses. La dosis de imipramina debe reducirse gradualmente, ya que la suspensión repentina del tratamiento puede provocar síntomas de abstinencia (náuseas, cefalea, malestar general, inquietud, ansiedad, alteraciones del sueño, arritmia, síntomas extrapiramidales), especialmente en niños.

En niños tratados con imipramina por enuresis nocturna, pueden aparecer alteraciones del comportamiento.

Si se administra imipramina durante la fase depresiva de un trastorno bipolar, puede provocar manía. No debe utilizarse durante episodios maníacos.

Como otros antidepresivos tricíclicos, la imipramina disminuye el umbral convulsivo, por lo que los pacientes con epilepsia o con antecedentes de espasfilia y epilepsia requieren un control médico cuidadoso y una terapia anticonvulsivante adecuada (ver sección «Interacción con otros medicamentos y otras formas de interacción»). La aparición de convulsiones depende de la dosis.

Melipramin® aumenta el riesgo de efectos adversos durante la terapia electroconvulsiva, por lo que no se recomienda este tipo de tratamiento.

La ansiedad puede aumentar en pacientes con trastorno de pánico durante los primeros días del tratamiento con antidepresivos tricíclicos, como una reacción paradójica. La ansiedad elevada generalmente desaparece por sí sola en 1-2 semanas, pero si es necesario, puede tratarse con derivados de benzodiazepinas (ver sección «Instrucciones de uso y dosis»).

En pacientes con psicosis, al inicio del tratamiento con antidepresivos tricíclicos puede observarse aumento de la inquietud, ansiedad y excitación.

Debido a su acción anticolinérgica, se requiere un control médico cuidadoso en pacientes con glaucoma, hiperplasia prostática benigna y estreñimiento severo, ya que puede agravar estos síntomas.

La disminución de la producción lagrimal y la acumulación de secreciones mucosas puede provocar daño epitelial corneal en pacientes que usan lentes de contacto.

La imipramina debe usarse con precaución en pacientes con cardiopatía isquémica, alteraciones de la función hepática y renal, así como en pacientes con diabetes mellitus (por cambios en los niveles de glucosa en sangre).

Debe tenerse especial precaución al tratar pacientes con tumores de las glándulas suprarrenales (feocromocitoma o neuroblastoma), ya que la imipramina puede provocar una crisis hipertensiva.

Al administrar el medicamento a pacientes con hipertiroidismo o a aquellos que toman medicamentos tiroideos, se requiere una estrecha vigilancia médica debido al mayor riesgo de efectos adversos cardiovasculares.

Debido al posible aumento del riesgo de arritmias e hipotensión arterial durante la anestesia general, es importante informar al anestesista sobre el uso de imipramina antes de la cirugía.

En casos aislados, durante el tratamiento con imipramina se han observado eosinofilia, leucopenia, agranulocitosis, trombocitopenia y púrpura, por lo que se debe realizar análisis de sangre regularmente en pacientes que toman este medicamento.

La hiponatremia (generalmente en personas de edad avanzada) se ha asociado con todos los tipos de antidepresivos y debe considerarse en todos los pacientes que desarrollen síntomas como somnolencia, confusión mental o convulsiones.

Durante el tratamiento prolongado con antidepresivos tricíclicos se ha observado un aumento en la frecuencia de caries, por lo que los pacientes que toman imipramina deben someterse a exámenes odontológicos regulares.

Los efectos adversos pueden manifestarse más intensamente en pacientes de edad avanzada y jóvenes, por lo que, especialmente al inicio del tratamiento, se recomienda usar dosis más bajas (ver sección «Instrucciones de uso y dosis»).

La imipramina provoca fotosensibilidad, por lo que durante el tratamiento los pacientes deben evitar la exposición a la luz solar intensa.

En personas predispuestas o en algunos pacientes de edad avanzada, la imipramina puede provocar un síndrome psicótico anticolinérgico (delirante), que desaparece en unos días tras la suspensión del tratamiento.

Dado que las tabletas de Melipramin® contienen monohidrato de lactosa, este medicamento no debe administrarse a pacientes con trastornos hereditarios raros de intolerancia a la galactosa, deficiencia de lactasa total o malabsorción de glucosa-galactosa.

Durante el tratamiento con imipramina está contraindicado el consumo de bebidas alcohólicas.

Antes del inicio y en intervalos regulares durante el tratamiento se recomienda controlar los siguientes parámetros:

  • Presión arterial (especialmente en pacientes con circulación inestable o hipotensión arterial);
  • Función hepática (especialmente en pacientes con enfermedad hepática);
  • Hemograma diferencial (urgente en caso de fiebre o dolor de garganta, ya que pueden ser signos de leucopenia y agranulocitosis; en otros casos, al inicio y regularmente durante el tratamiento);
  • ECG (en pacientes de edad avanzada y personas con enfermedades cardiovasculares).

Síndrome serotoninérgico

La administración concomitante de Melipramin® y buprenorfina puede provocar el síndrome serotoninérgico, una condición potencialmente mortal (ver sección «Interacción con otros medicamentos y otras formas de interacción»).

Si el tratamiento combinado con otros agentes serotoninérgicos está clínicamente justificado, se recomienda una observación cuidadosa del paciente, especialmente al inicio del tratamiento y al aumentar la dosis.

Los síntomas del síndrome serotoninérgico pueden incluir alteraciones del estado mental, inestabilidad vegetativa, trastornos neuromusculares y/o síntomas gastrointestinales.

Ante sospecha de síndrome serotoninérgico, debe considerarse la posibilidad de reducir la dosis o suspender el tratamiento, dependiendo de la gravedad de los síntomas.

Uso durante el embarazo o la lactancia.

Embarazo

Dado que en algunos casos se ha sugerido una posible relación entre el uso de antidepresivos tricíclicos y la aparición de malformaciones congénitas en el feto, el uso de estos medicamentos durante el embarazo está contraindicado.

Período de lactancia

La imipramina atraviesa la leche materna, por lo que el uso de este medicamento durante la lactancia está contrainicado.

Capacidad para afectar la velocidad de reacción al conducir vehículos o manejar maquinaria.

El uso de Melipramin® puede aumentar el riesgo de accidentes (puede presentarse visión borrosa, somnolencia y otros síntomas del SNC). Por lo tanto, al inicio del tratamiento se debe abstener de conducir vehículos y realizar trabajos que impliquen un riesgo elevado de accidentes. Posteriormente, el grado y duración de las restricciones debe determinarlo el médico individualmente en cada caso. Se debe advertir a los pacientes que el alcohol o ciertos medicamentos pueden potenciar estos efectos (ver sección «Interacción con otros medicamentos y otras formas de interacción»).

Vía de administración y dosis.

La dosis diaria y el régimen de dosificación deben establecerse individualmente, teniendo en cuenta la naturaleza y el grado de gravedad de la enfermedad. Como en el tratamiento con otros antidepresivos, para alcanzar el efecto terapéutico deseado se necesitan de 2 a 4 semanas (en algunos casos, 6–8 semanas). El tratamiento debe iniciarse con dosis bajas, aumentando gradualmente hasta alcanzar la dosis mínima eficaz y de mantenimiento.

En personas de edad avanzada y en niños, la titulación de la dosis debe realizarse con especial precaución.

Depresión

Pacientes de 18 a 60 años, tratados ambulatoriamente

La dosis inicial habitual para estos pacientes es de 25 mg, 1–3 veces al día, aumentando progresivamente hasta 150–200 mg/día al final de la primera semana de tratamiento. La dosis habitual de mantenimiento es de 50–100 mg/día.

Pacientes de 18 a 60 años, tratados en régimen de hospitalización

Para pacientes hospitalizados (especialmente en casos muy graves), la dosis inicial es de 75 mg/día, aumentando progresivamente en 25 mg/día hasta alcanzar 200 mg/día o, en casos excepcionales, hasta 300 mg/día.

Pacientes de 60 años o más

El tratamiento en estos pacientes debe iniciarse con la dosis más baja posible. Posteriormente, la dosis inicial debe aumentarse gradualmente hasta alcanzar 50–75 mg/día. Se recomienda alcanzar la dosis óptima en un plazo de 10 días y mantenerla hasta el final del tratamiento.

Trastornos de pánico

En pacientes con este tipo de trastorno, el tratamiento debe iniciarse con la dosis más baja posible. El aumento temporal de la ansiedad al comienzo del tratamiento con antidepresivos puede evitarse o tratarse con benzodiazepinas, cuya dosis debe reducirse gradualmente hasta cero, simultáneamente con la disminución de los síntomas de ansiedad. La dosis de Melipramina**®** debe aumentarse progresivamente hasta 75–100 mg/día (en casos excepcionales, hasta 200 mg/día). La duración mínima del tratamiento es de 6 meses. Al final del curso terapéutico, se recomienda reducir gradualmente la dosis de Melipramina**®**.

Niños

El medicamento puede administrarse únicamente a niños a partir de los 6 años y exclusivamente como terapia auxiliar temporal para tratar la enuresis nocturna, siempre que se haya descartado una causa orgánica de este trastorno.

Dosis recomendadas:

  • niños de 6–8 años (peso corporal 20–25 kg): 25 mg/día;
  • niños de 9–12 años (peso corporal 25–35 kg): 25–50 mg/día;
  • niños de 12 años o más (peso corporal superior a 35 kg): 50–75 mg/día.

Niños menores de 6 años

Melipramina**®** está contraindicado en niños menores de 6 años (ver sección «Contraindicaciones»).

El uso de dosis superiores a las recomendadas solo puede justificarse en casos en los que no se haya logrado una respuesta adecuada al tratamiento con dosis más bajas después de la primera semana.

En niños, la dosis diaria no debe exceder los 2,5 mg/kg de peso corporal.

Se recomienda utilizar la dosis mínima dentro del rango indicado. La dosis diaria debe tomarse preferiblemente en una sola toma, después de las comidas, antes de acostarse. Si la enuresis nocturna ocurre al principio de la noche, se recomienda dividir la dosis diaria en dos tomas: una durante el día y otra antes de acostarse.

La duración del tratamiento en niños no debe superar los 3 meses.

Dependiendo del efecto terapéutico alcanzado, la dosis de mantenimiento puede reducirse. La suspensión del medicamento debe realizarse mediante una reducción gradual de la dosis. En caso de recurrencia, no debe reiniciarse el tratamiento sin antes realizar un examen físico completo.

Sobredosis.

Síntomas

Del sistema nervioso central: vértigo, somnolencia, estupor, coma, ataxia, inquietud, excitación, aumento de los reflejos, rigidez muscular, movimientos atetósicos y coréicos, convulsiones.

Del sistema cardiovascular: hipotensión, taquicardia, arritmia, alteraciones de la conducción, shock, insuficiencia cardíaca; muy raramente – parada cardíaca.

<Otros síntomas: depresión respiratoria, cianosis, vómitos, fiebre, sudoración, midriasis, oliguria o anuria.

Los síntomas suelen aparecer dentro de las 4 horas posteriores a la ingestión y alcanzan su máxima intensidad a las 24 horas. Debido a la absorción retardada (potenciación del efecto anticolinérgico en caso de sobredosis), al largo periodo de semivida y a la recirculación enterohepática del fármaco, el paciente puede permanecer en riesgo durante 4–6 días.

Tratamiento

Ante la sospecha de sobredosis de imipramina, el paciente debe hospitalizarse y permanecer bajo estricta vigilancia médica durante al menos 72 horas. No existe antídoto específico, por lo que el tratamiento es principalmente sintomático. Dado que el efecto anticolinérgico del fármaco puede retrasar el vaciamiento gástrico (hasta 12 horas o más), debe vaciarse el estómago lo antes posible (lavado gástrico o inducción del vómito si el paciente está plenamente consciente) y administrar carbón activado. Es necesario un monitoreo continuo del sistema cardiovascular, así como de los gases sanguíneos y los electrolitos. Como tratamiento sintomático, puede emplearse terapia anticonvulsivante (diazepam i.v., fenitoína, fenobarbital, anestésico inhalatorio + miorrelajante), ventilación artificial, administración de cardiotónico, expansores del plasma, dopamina o dobutamina mediante infusión intravenosa gota a gota; en casos excepcionales, puede requerirse reanimación. La hemodiálisis o la diálisis peritoneal no son eficaces debido a las bajas concentraciones de imipramina en el plasma sanguíneo. Debido al elevado volumen de distribución, la diuresis forzada tampoco resulta beneficiosa. Dado que se han reportado casos de bradicardia grave, asistolia y crisis epilépticas tras la administración de fisiostigmina, su uso no se recomienda en caso de sobredosis de imipramina.

Efectos adversos.

Los efectos adversos del medicamento indicados a continuación no necesariamente ocurren en todos los pacientes. Algunos efectos adversos son dependientes de la dosis y desaparecen al reducir la dosis o desaparecen espontáneamente durante el tratamiento. Una dificultad adicional radica en que algunos efectos adversos son difíciles de distinguir de los síntomas de la depresión (por ejemplo, fatiga, trastornos del sueño, excitación, ansiedad, sequedad de boca).

En caso de aparición de efectos adversos neurológicos o psiquiátricos graves, se debe interrumpir el tratamiento con imipramina.

Los pacientes de edad avanzada son especialmente sensibles a los efectos adversos anticolinérgicos, neurológicos, psiquiátricos o cardiovasculares de este medicamento. Su capacidad para metabolizar y eliminar medicamentos puede estar reducida, lo que conlleva un riesgo de aumento de su concentración en plasma.

La frecuencia de eventos adversos observados con el uso de imipramina se clasifica por clases de órganos y sistemas y se presenta a continuación como: muy frecuentes (≥ 1/10); frecuentes (≥1/100 hasta < 1/10); poco frecuentes (≥ 1/1 000 hasta < 1/100); raros (≥ 1/10 000 hasta < 1/1 000); muy raros (< 1/10 000); frecuencia desconocida (la frecuencia no puede estimarse a partir de los datos disponibles).

Dentro de cada grupo de frecuencia, los efectos adversos se presentan en orden decreciente de gravedad.

Alteraciones de la sangre y del sistema linfático

Poco frecuentes: agranulocitosis, leucopenia, trombocitopenia y púrpura, eosinofilia.

Alteraciones del sistema inmunitario

Poco frecuentes: reacciones anafilácticas sistémicas, incluyendo hipotensión, alveolitis alérgica (neumonitis) con o sin eosinofilia.

Alteraciones endocrinas

Poco frecuentes: aumento de las mamas, galactorrea, SIADH (síndrome de secreción inadecuada de la hormona antidiurética), aumento o disminución del nivel de glucosa en sangre.

Alteraciones del metabolismo y de la nutrición

Muy frecuentes: aumento de peso.

Frecuentes: anorexia.

Poco frecuentes: pérdida de peso.

Alteraciones psiquiátricas

Frecuentes: confusión alucinada (especialmente en pacientes geriátricos y en aquellos que padecen enfermedad de Parkinson), desorientación y alucinaciones, oscilaciones desde depresión hasta hipomanía o manía, excitación, inquietud, ansiedad aumentada, fatiga, somnolencia, trastornos del sueño, alteraciones del libido y de la potencia.

Poco frecuentes: activación de síntomas psicóticos.

Poco frecuentes: agresividad.

Frecuencia desconocida: el delirio paranoide puede intensificarse durante el tratamiento con antidepresivos tricíclicos. Esto se observa más frecuentemente en pacientes de edad avanzada o en aquellos que toman dosis altas.

Se han notificado casos de pensamientos suicidas y conducta suicida durante la terapia con imipramina o al inicio del tratamiento tras su interrupción (ver sección «Precauciones de uso»).

Alteraciones del sistema nervioso

Muy frecuentes: temblor.

Frecuentes: parestesia, cefalea, mareo.

Poco frecuentes: crisis epilépticas.

Poco frecuentes: síntomas extrapiramidales, ataxia, mioclonus, trastornos del habla, cambios en el EEG.

Enfermedades oculares

Muy frecuentes: alteraciones de la acomodación visual, visión borrosa.

Poco frecuentes: glaucoma, midriasis.

Alteraciones del oído y del laberinto

Frecuencia desconocida: acúfenos.

Alteraciones cardíacas

Muy frecuentes: taquicardia sinusal, cambios en el ECG clínicamente irrelevantes (cambios en la onda T y en el segmento ST) en pacientes con estado cardíaco normal.

Frecuentes: arritmias, alteraciones de la conducción (ampliación del complejo QRS y del intervalo PR, bloqueo de rama del haz de His, palpitaciones).

Poco frecuentes: descompensación cardíaca.

Alteraciones vasculares

Muy frecuentes: hipotensión postural, sofocos.

Poco frecuentes: aumento de la presión arterial, reacciones vasoespásticas periféricas.

Alteraciones gastrointestinales

Muy frecuentes: estreñimiento, sequedad de boca.

Frecuentes: vómitos, náuseas.

Poco frecuentes: obstrucción intestinal paralítica, alteraciones abdominales, estomatitis, lesiones de la lengua.

Alteraciones hepatobiliares

Poco frecuentes: hepatitis con o sin ictericia, alteración de la función hepática.

Enfermedades de la piel y del tejido subcutáneo

Muy frecuentes: sudoración.

Frecuentes: reacciones cutáneas alérgicas (erupción cutánea, urticaria).

Poco frecuentes: edema (local o generalizado), fotosensibilidad, prurito, petequias, pérdida de cabello.

Alteraciones renales y de la micción

Frecuentes: alteraciones de la micción.

Alteraciones generales y reacciones en el sitio de administración

Poco frecuentes: hiperpirexia, debilidad.

Pruebas de laboratorio

Frecuentes: aumento de transaminasas.

Otros efectos: aunque esto no indica dependencia, pueden aparecer síntomas de abstinencia tras la interrupción brusca del tratamiento, incluyendo náuseas, vómitos, dolor abdominal, diarrea, cefalea, insomnio, nerviosismo, ansiedad, irritabilidad y sudoración excesiva (ver sección «Precauciones de uso»).

Se han notificado casos de depresión respiratoria, excitación y síntomas de abstinencia en recién nacidos cuyas madres tomaron imipramina durante el último trimestre del embarazo.

Efectos de clase

Estudios epidemiológicos, realizados principalmente en pacientes de 50 años o más, indican un mayor riesgo de fracturas óseas en pacientes que toman inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y antidepresivos tricíclicos (ATC). El mecanismo que conduce a este riesgo es desconocido.

Se ha observado hiponatremia (generalmente en personas de edad avanzada) con el uso de todos los tipos de antidepresivos (ver sección «Precauciones de uso»).

Notificación de reacciones adversas sospechosas

La notificación de reacciones adversas tras la autorización del medicamento es importante. Permite realizar el seguimiento continuo de la relación beneficio-riesgo del medicamento. Los profesionales médicos y farmacéuticos, así como los pacientes o sus representantes legales, deben notificar todos los casos sospechosos de reacciones adversas y la falta de eficacia del medicamento a través del Sistema de Información Automatizado de Farmacovigilancia en el enlace: https://aisf.dec.gov.ua.

Período de validez. 3 años.

Condiciones de conservación. Conservar a una temperatura no superior a 25 °C, en el envase original, en un lugar fuera del alcance de los niños.

Envase. 50 comprimidos recubiertos con película, en frasco de vidrio marrón con tapa de polietileno, en caja de cartón.

Categoría de dispensación. Medicamento sujeto a prescripción médica.

Fabricante. EGIS Gyógyszergyár Zrt., Hungría.

Dirección.

1165, Budapest, Bekényföldi út 118-120, Hungría.

9900, Kőrmeny, Máté király út 65, Hungría.

Los datos originales están disponibles en el idioma del país de fabricación.

Fuente de datos: Registro Estatal de Medicamentos de Ucrania

Última verificación de datos: 13 de agosto de 2026